Entro en la ferretería a comprar un alambre (se me tapó la pileta del lavadero) y oteo un minuto de televisión. Huestes de idiotas les gritan a otros idiotas que comen en un restorán frente al Congreso mientras se vota a favor o en contra de las retenciones al campo. A la salida de los segundos idiotas se arma una gresca entre todos. Todos vociferan con esa voz de cancha, de descerebrado por el fútbol y de estupidez mediática. Somos tribales, no sé por qué sostenemos tanta farsa. Volvamos a las cuevas.
Un minuto de televisión en casi todo un medio año y termino desvastado.
Salgo de ver "Wall-e". Una arrrmosssa cursilería que me hizo salir sintiendo todo muy extraño, como cuando iba al cine con papá y no quería salir del aura que me había impregnado la película. Veo más gente en la calle que nunca antes, la luna está redonda y transparente por encima de todos nosotros como siempre y los zapatos valen el doble que cuando salía de mi casa, a pasear o lo que fuera. En la calle nadie se mira o nadie me mira, no puedo estar seguro porque solo estoy en mí. Hace calor, ¿no estábamos en invierno? Algo cambió muy rápido, ¿pero qué, exactamente? ¿O no cambió nada y solo se aceleró aquello que no ha cambiado?
"Wall-e" ¿enseña? que podemos volver a las cuevas, a la Tierra arrasada por el hombre y toda(s) su(s) basura(s). Quizá sea una falacia (el cine está hecho para mentir sin enojarnos), pero qué importa. Prefiero empezar a creer en mentiras. Hay para elegir.